¡Atención, profanadores!Quiten sus manos de la tierra fresca y acérquense al fuego, porque he desenterrado un relato que no es terror, sino un documento histórico de la locura y el pacto: la película The Witch.
Nueva Inglaterra, 1630. Este no es el terror de un slasher, sino la putrefacción lenta del alma bajo el peso de la fe.
La historia comienza con una familia de colonos puritanos, liderada por el padre, William, que es expulsada de su comunidad por sus extremas convicciones religiosas. Condenados al aislamiento, se establecen en una granja miserable, justo en el borde de un bosque espeso, oscuro y absolutamente hostil.
El director Robert Eggers, en su debut, no solo dirigió sino que escribió este escalofriante cuento de época, lanzado en el año 2015. Su genio reside en usar el terror para explorar la hipocresía religiosa y la opresión femenina.
El primer golpe es brutal: el bebé recién nacido, Samuel, desaparece misteriosamente en un abrir y cerrar de ojos, a plena luz del día, mientras la hermana mayor, Thomasin (interpretada por una joven Anya Taylor-Joy), lo está cuidando.
A partir de ahí, la paranoia, el hambre y la culpa descienden como una niebla fría sobre la familia. Los cultivos fallan, la cabra negra, Black Phillip, se convierte en un objeto de sospecha y el hermano adolescente, Caleb, es seducido por algo siniestro en las profundidades del bosque.
El verdadero horror, profanadores, no es la anciana bruja que frota la grasa del bebé sobre su piel para volar, sino el hecho de que la familia se destruye a sí misma. Ante la adversidad, no encuentran consuelo en su fe; solo buscan un chivo expiatorio.
Todas las miradas caen sobre Thomasin. Es joven, es mujer y ha entrado en la pubertad: para su familia, ella es la encarnación del pecado que atrajo al mal. La desconfianza se convierte en acusación de brujería, y la granja, antes un refugio de piedad, se transforma en un matadero de almas.
El final es una liberación espantosa. Cuando ya no le queda nada que perder, la desesperación de Thomasin la lleva a un encuentro final con el ser que la ha estado observando. Ella acepta la oferta de la libertad ofrecida por lo profano, abrazando la oscuridad que su familia siempre temió y de la que la acusó.
Un llamamiento del Guardián a lo esotérico
¡Profanadores, a ver y a comentar!
Esta no es una película para buscar sustos fáciles, sino para sentir la claustrofobia de la fe ciega.
Los invito a ver The Witch si quieren presenciar cómo el lenguaje arcaico y la atmósfera opresiva pueden ser mucho más aterradores que cualquier monstruo de efectos especiales.
¡Comenten aquí abajo!
¿Qué creen que representa la cabra negra, Black Phillip, en la película? ¿Mero animal o Satanás en persona?
¿Creen que Thomasin fue una bruja desde el principio o la desesperación la empujó al mal?
¿Cuál fue la escena que más los perturbó y por qué?
¡Su Guardián espera sus confesiones antes de que las sombras los devoren!
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